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*Cocina
Regional Italiana
La
cocina regional italiana se manifiesta con una enorme variedad
de sorprendentes platos que proponen casi un cuadro en el
que se pueden observar a través de su gastronomía los aspectos
de cada región en especial.
Daremos un pequeño paseo por sus distintas regiones para apreciar
su rica gastronomía y sus platos típicos.
ABRUZZO
Mantiene intacta muchos aspectos de su pasado pastoril y agrícola
que se vuelcan en su gastronomía proponiendo gustos fuertes
y genuinos basados en gran parte en su carne ovina, quesos
y verduras; pasta en Abruzzo es sinónimo de maccherone o más
precisamente maccheroni allá chitarra, convirtiéndose casi
en un símbolo de la región -consiste en colocar la hoja de
masa sobre unas cuerdas metálicas que la cortarán dando forma
a los maccheroni-, la salsa preferida para esta pasta es el
ragú de cordero o el clásico jugo o salsa de tomate y albahaca;
uno de los alimentos más importantes de ésta región son el
queso pecorino, la scamorza de leche de vaca y el marcetto
-un triturado de pecorino macerado en leche de oveja, deliciosa
para untar sobre el pan-; su cocina litoral es rica en platos
a base de pescado, frutos de mar y crustáceos servidos en
sopas, risottos, con la pasta o ensaladas.
FRIULI - VENECIA GIULIA
La cocina de Friuli es simple y genuina, basada en sus elementos
esenciales: patata, rapé, judías verdes, maíz y arroz; hortalizas
y cereales, son las materias primas de ésta cocina rústica,
aunque son apreciados la liebre, la corza, la perdiz y la
gamuza; el Friuli es la patria del famoso queso San Daniele,
de la feita larga y de gusto dulce; como en todo el norte
de Italia aunque en ésta región "la polenta" de contorno más
espeso es usada como sustituto del pan, pudiéndose comer con
todo el tomate de ésta tierra, la carne, la verdura y el pescado.
La cocina triestina es rustica y se acerca a las recetas venecianas,
austriacas, eslavas, hebraicas y griegas; particularmente
utiliza el comino, la mejorana y el ajo; no es raro encontrar
en alguna hostería del Trieste platos como el arroz a la griega,
la morcilla a la bohemia o la costeleta a la vienesa; para
el primer servicio es muy usado el gnocchi -ñoqui-; entre
los numerosos tipos de risotto se manifiesta el influjo de
la gastronomía veneciana; está muy desarrollada, obviamente,
la cocina de pescados; los dulces triestenos provienen de
la tradición austro-tedesca, son el struccoli -strudel- y
el dulce de nueces -chifeletti-, y sobre todo "il presnitz",
una hoja de pasta con forma de cuerno rellena con fruta seca,
aromáticas y especies.
MOLISE
Con sus vastos espacios verdes para pastoreo alternando con
colinas y las montañas de Matese y Maiella, en donde predomina
el cultivo de los cereales, en particular los de grano duro;
hortalizas y patatas, también olivos, viñas y frutales; en
el último decenio fue muy progresivo el cultivo de la fresa;
la crianza de ovejas marca el punto cardinal de su economía;
pastoril y agrícola son las bases de la cocina típica molisana,
genuina y de sabores fuertes, con recetas celosamente custodiadas
y traspasadas de generación en generación; esta basada en
el empleo de lácteos, carne ovina y embutidos; es muy importante
la producción de pasta y el cultivo de las verduras; el peperoncino
roso -ají chili, rojo-, que es llamado lazzariello, está presente
en muchos platos de la tierra y en los de mar, es considerado
como el elemento más característico de la cocina regional;
como en Abruso la elaboración de la pasta tiene una fuerte
importancia y el plato característico en este sector gastronómico
son los renombrados "maccheroni alla chitarra", pero la variedad
de elaboración de la pasta es elevadísima, en restaurantes
y en las casas molisanas se preparan todos los días "laccozzelle,
cirioli, fusilli, lasagnelle y calcioni", éste último se encuentra
en su máxima expresión con el relleno a base de ricota, jamón
y gamuza; las salsas preferidas para la "pastasciutte" son
el ragú de ají -peperoni- y cordero, la salsa de cerdo, hongos,
y el queso pecorino; entre sus platillos se destaca la sopa
de ortigas, una receta de origen del siglo XVI, es de una
delicadeza y gusto particular no comparable con otro plato
en su genero; es muy utilizado le cabrito y la oveja preferiblemente
al spiedo, que confiere un gusto inimitable a la carne.
Finalmente, la típica salsiccia -salchicha- ferrazzanese,
aromatizada con peperoncino y semillas de hinojo -finocchio-;
en Molise retornamos a un plato considerado típico de la Italia
del norte: "la polenta" que se sirve sólida con ragú de cerdo
o bien con un guiso a base de tomate; sus salsas preferidas
son las de liebre y salchicha, mientras sobre su costa se
sirva acompañada de vongole -berberechos-; las verduras son
usadas además en la preparación de sopas y en la de tortillas;
en los dulces Molise ha inventado el "picellati", un embutido
de miel, nueces y almendras, aromatizado con canela y cáscara
de naranja; y el "caragnoli", buñuelo inmerso en miel.
TOSCANA
Sobria, simple, esencial, son los tres adjetivos para definir
su cocina sin perifollos que no necesita de gran elaboración
para conquistar continuamente nuevos admiradores; la receta
de la fama de ésta tierra es debida principalmente a la absoluta
bondad de los elementos de base que la acompañan casi constantemente:
pan y oliva sobretodo; solo hay que degustar una feta de pan
toscano bañada en aceite de oliva para capturar en un mordisco
la esencia de ésta cocina; el extra virgen producido allí
es en efecto de calidad excepcional, tanto para su utilización
en cocina como crudo, acompaña casi todas las recetas más
características de ésta región; el pan toscano es hecho "soso",
sin sal, de costra dura y miga compacta; en las pastas la
más celebre es el "pappardelle alla lepre" con salsa de liebre
cocida en vino rojo, aceite de oliva y tomate; como plato
principal encontramos la celebradísima "bistecca alla fiorentina",
se trata de una pieza de lomo que no puede superar los setecientos
gramos de peso y se cocina sobre brazas muy lentamente, no
siendo girada ni pinchada para que no pierda sus jugos, terminada
se puede salar y condimentar con aceite de oliva y pimienta
y servirla acompañada de rodajas de limón; es muy utilizado
el pollo hecho en variados platos: "alla diavola", "alla cacciatora",
"fritto alla toscana" o al spiedo; en la costa su cocina es
conocida en toda Italia por un plato: el famoso "cacciuco",
símbolo de la ciudad portuaria del Livorno, se trata de una
sopa de pescado, la mejor que se puede probar en todo el litoral
de la península; entre sus dulces, la simplicidad conforma
a toda la cocina toscana, son difundidos los "biscotti fatti
in maniera artigianale" -bizcochos hechos de manera artesanal-;
de Siena es el famoso "panforte", dulce de origen medieval
rico en especies, almendras, frutas secas y abrillantadas.
BASILICATA
En ella encontramos una cocina que hunde sus raíces en las
costumbres simples de su población que tuvo que adaptarse
a una tierra no muy rica en recursos naturales; ganadera y
agrícola es la base de la gastronomía lucana, influenciada
en este aspecto por la tradición campane, publiesi y calabresi.
La manteca es casi ignorada, utilizando mucho el aceite de
oliva; el elemento base es la carne de cerdo, produciéndose
embutidos de altísima calidad: prosciutti, salsicce, capiolli
y pancetta; el "peperoncino rosso" ocupa un escalafón de relevancia
en la cocina popular, recibiendo diversos nombres: "diavulichiu"
-diablillo-, "frangisello" -rompedor-, "cerasella" -cerecilla-
y "pupon", antiguamente era llamado "la comida del campesino"
o del pastor, propiamente porque constituía el elemento principal
de la dieta de los pobres. La pasta, como en todos los medios
días de Italia, constituye un elemento insustituible de la
dieta tradicional; la pasta más usada es la de sémola de grano
duro, típicos son los ravioles "alla potentita" con sus rellenos
de jamón, ricota, perejil, huevo y pimienta; en Matera se
prepara el "calzoncini", pequeña medialuna de pasta rellena
de ricota, azúcar, canela y nuez moscada; característico de
la basilicata es el "fusilli con le fave"; la más típica pizza
lucana es el "ruccul", con ajo, aceite de oliva, orégano y
peperoncino; en su gastronomía predomina la carne de cerdo
estando casi ausente la carne bovina, aunque es apreciada
la carne de cordero y oveja; la más antigua y característica
receta para cocinar el cordero es "la pignati", receta conocida
con el nombre de "pecora nel coccio": en un recipiente de
terracota sellado con arcilla en donde antes se introduce
la carne del cordero mezclada con piezas de salchichón -embutidos-,
pecorino, tomate, patata, cebolla y una generosa cantidad
de peperoncino rosso, y, todo debe ser cocido en horno a alta
temperatura; la Basilica es notoria por su sabrosa sopa de
mar y por su fantasiosa receta con la cual se viene preparando
la anguila y truchas, pescadas en su lago interno; famoso
también es el bacalao al horno preparado con patatas y tomate;
la verdura es muy utilizada como plato de acompañamiento para
la carne; la berenjena -melanzane-, que en Luciana es preparada
de los modos más dispares, frita, en agridulce, asada y envueltas;
está muy difundida la preparación del cacciocavallo, un queso
que debe su nombre al particular método de estacionamiento,
la forma asegura copiar la figura a "caballo" de un garrote;
dentro de sus dulces son característicos los "panzerotti"
con relleno dulce y los buñuelos de ricota, de la simple preparación
y del gusto de ricota y licor.
El "bucatini all´amatriciana", el "saltimbocca alla romana",
"l´abbacchio", bastan sólo estos tres nombres de platos, famosos
en toda Italia, para destacar la importancia del arte culinario
de Lazio y sobre todo de Roma; los romanos no innovaron en
sus platos por los que fueran complicados y refinados, apuntando
en cambio a la conservación de una cocina popular y rústica:
la cocina de origen de la gran Roma, ligada a lo pastoril
y a los productos de la tierra; en el recetario romano después
entró poco a poco muchos platos y técnicas ce culturas provenientes
de otras tradiciones gastronómicas, italianas y también extranjeras
-basta solo pensar en la famosa alcachofa (alcaucil) a la
judía-; los romanos aprecian tanto las dotes del cerdo que
le han dedicado el nombre de una de las calles de la ciudad:
vía Panisperna -del latín panis, pan, y perna, jamón- situada
en el lugar en donde antes se comía el jamón de cerdo en ocasiones
de la celebraciones dedicadas a Júpiter, y aunque el nombre
del animal -maiale = cerdo- probablemente de la antigua Roma:
los romanos en efecto sacrificaban este animal a Maya, amante
de Júpiter. La lista de platos de carne de la cocina romana
popular es infinita, por ejemplo la "saltimbocca alla romana"
donde se unen los sabores del la ternera y el cerdo, se trata
de un escalope de ternera recubierto de una feta de jamón
y completada con una hoja de salvia, cocida en manteca y servida
caliente.
En Lazio y Roma hay una tradición que resguarda los platos
de peces, ya sean de mar o de lago, una de esas tradiciones
muy respetadas por los romanos es la cena de Navidad, riquísima
en la presencia de pescado; es notorio el amor que demuestran
los romanos por el primer plato de pasta, un enorme plato
de "rigatoni", "bucatini" o "spaghetti" es el inicio ideal
para cualquier tipo de comida, aunque en este caso los habitantes
de la capital han recibido la tradición de sus anteriores
progenitores que comían el "laganun", hecho con agua y harina
y cocidos con una técnica desconocida; innumerables son los
platos con pasta, pero entre los antipastos podemos mencionar
al más famoso "la bruschetta", hecha de pan tostado, "bruscate"
apunto, frotado con ajo y bañado en aceite de oliva, en la
versión umbra y toscana es completada con una rodaja de tomate
fresco; entre sus dulces se destaca la "crostata de ricota",
derivado de la tradición hebrea, una pasta frola rellena de
ricota fresca y crema pastelera; otra, la "pignolata", hecha
de almendras cocidas en miel y azúcar.
PIAMONTE
La cocina de esta región se fundamenta en la propia raíz de
sus tradiciones campesinas; a finales del décimo sexto siglo
el Piamonte era en efecto una región de ducados y principados
continuamente en lucha ente ellos y el pueblo debía contentarse
del poco alimento que les daban sus señores locales, luego
se impuso sobre la escena el Reino de Saboya y Torino se convierte
en la primer capital saboyana, y después italiana: resplandor
de potencia que no ha cancelado, de todos modos, el índole
sobrio y pragmático de este pueblo; a finales del siglo anterior
las granjas esparcidas en la campiña proveerían al propio
sostenimiento gracias al huerto y a la crianza de animales
como pollo, conejos y cerdos: día festivo era aquel de la
matanza del cerdo, del cual se comían todas las partes, incluso
la sangre, con la cual se preparaban pasteles y lasagne. Caza
y pesca completan la dieta piamontesa, sin descontar naturalmente
la polenta, acompañada en el país de montaña con la leche
y en el valle con higadillos de pollo, muy espesa, consumida
sola. La cocina piamontesa es una cocina simple y refinada,
basada en la inspiración popular pero no por ello privada
de elegancia y refinamiento; su rica geografía le otorga una
gran y selecta lista de alimentos base: de las colinas del
Monferrato, en el sur de la región, provienen las verduras,
de Albese el renombrado "tartufo bianco" -trufa blanca-, la
Bassa piamontesa, al este de los Alpes, es la patria de los
arrozales, alrededor de Novara y Vercelli se cultiva una de
las más grandes cantidades de arroz de toda Europa; consumida
desde tiempos remotos y muy preciada es la rana. Del lago
Maggiore y del lago d´Orta, al nordeste, provienen la especialidad
del pescado pérsico y otras delicadezas de agua dulce, mientras
que de la montaña llega el sabor de los platos fuertes de
esta zona: entre los antipastos, un plato símbolo, lo constituye
la "bagna cauda", rito gastronómico difundido por toda Italia,
aunque se dice que es invento de los romanos que usaban descartes
de pescado en salmuera para comerlo con anchoas -el famoso
"garum"-, los piamonteses modificaron la receta hasta llegar
a la mezcla de anchoas y aceite de oliva que se conoce en
la actualidad.
La comida se acompaña solamente con pan, más no puede faltar
en la mesa piamontesa el típico "grissini", la más original
invención gastronómica sub-alpina que fue introducida en la
mesa de los súbditos de Carlos Emanuele II, que decidió mejorar
la calidad de la alimentación del país a través de este curioso
pan abizcochado. El postre más conocido en Piamonte es el
simple "zabaione", mientras para los amantes del chocolate
Torino ofrece el tradicional "gianduíotti", típico chocolate
triangular a la avellana; es de destacar finalmente la particular
castaña denominada por los piamonteses "marrone" por su pulpa
de color claro y estriada, son famosas en todo el mundo el
"marrón di Cuneo", por la pulpa dulce y friable utilizada
para la preparación de los marrons glacés.
TRENTINO - ALTO ADIGE
Polenta, speck, manzana, un trinomio que reúne gran parte
de la cocina tradicional de Trentino - Alto Adige, región
de frontera, una cocina sin perifollos, de sabores fuertes
y genuinos; las recetas de polenta servidas con hongos, quesos
o con piezas de caza son centenarias; otro de los elementos
más utilizados son los peces provenientes de sus innumerables
lagos; el producto gastronómico sud-tirolense más famoso es
el speck, un tipo de jamón magro de característico gusto agrio
y ahumado; la fruta y el dulce ocupan un sector importantísimo
del panorama gastronómico trentino, las frutas del bosque
se presentan en cantidades, en forma de dulces o acompañando
el helado, pero es la manzana el fruto más renombrado de ese
región; muy renombrado el "frittelle di mele" -buñuelo de
manzana- servido como postre y también en compañía de platos
a base de cerdo o arroz; su pastelería se ve influenciada
por las tradiciones austriacas y tedescas.
CALABRIA
El caviar del pobre es el plato que puede distinguir altamente
y resumir el sentir de la cocina popular calabresa, está hecho
con las huevas de la anchoa, maceradas dentro de aceite de
oliva y un compuesto muy picante derivado del peperoncino:
una receta que habla de la tradición culinaria pobre, de los
elementos simples y genuinos, de sabor y olor fuerte, aunque
violento, esto caracteriza a su cocina en la preparación de
los alimentos, en el siglo XIX en Calabria el sostenimiento
cotidiano no era tan fácil como en otras regiones más prosperas,
la aspereza del terreno, la falta de agua y las condiciones
climáticas hacían prohibitivo conseguir productos derivados
del campo o de la pesca; las mujeres del pueblo, entonces,
crearon muchos métodos para la conservación a largo término
de los alimentos, sea de tierra o de mar; es particularmente
utilizada la berenjena, siendo la patria del peperoncino rosso
más picante de todo el sur de Italia, llamado pipivruscente
-quemador-, que se presenta en cualquier plato, milagrosamente
resalta el sabor sin cubrirlo, y, hasta se lo puede encontrar
en cierta variedad de helado.
Una de las protagonistas principales de su mesa es sin duda
la pasta, naturalmente hecha en casa; en Calabria se dice
que una mujer no está lista para el matrimonio si por lo menos
no ha aprendido al menos quince modos diversos de elaborar
agua y harina: saber amasar bien y de modos diversos significa
ser una fuerte mujer y una perfecta patrona de casa. La especialidad
catanzarese es a base de carne de cerdo: el "morseddu", una
focaccia abierta en dos, rellena de una rica salsa a base
de cerdo, tomate y una gran cantidad de peperoncino, recordando
la "pizza a la calabresa" que lleva la pasta, chicharrón de
cerdo y es rellena de salame, huevo, mozzarella y pasas de
uva sultanas; en la cocina costera es muy utilizado el pez
espada, pudiéndose preparar de diversos modos; otra especialidad
es el atún. La berenjena es la reina de las verduras de Calabria,
como en Basilicata, infinitos son los modos de presentarla
en la mesa: asada, frita, alla parmigiana, agridulce, en pasta
y aunque en escabeche; si la berenjena es la reina del huerto
el tomate es el rey, presente en casi todos los tipos de plato,
es usado también como antipasto, aromatizado con peperoncino
y ajo o macerado en aceite de oliva; uno de los postres más
típicos es el "mostaccioli dolci" de harina a la miel y especies,
la torta de higos y el turrón de almendras y chocolate.
LIGURIA
La cocina ligure es por tradición una cocina vegetariana.
En esta región, donde las grandes montañas descienden en picada
sobre el mar, no existiendo largas llanuras que puedan permitir
la ganadería, por consiguiente en la cocina popular escasea
el uso de carne de puerco y bovino, y la dieta de los liguris
es necesariamente "di magro" -vegetariana-; obviamente privada
de carne la naturaleza ha vuelto a ser generosa regalando
a esta pequeña medialuna de terreno, de hiervas confiables
y selváticas; recordemos el romero, la mejorana, el tomillo,
la salvia, la borraja y una albahaca de dotes excepcionales,
ingrediente base para una salsa verde que ha dado la vuelta
al mundo: "il pesto"; la hiervas perfumadas vienen utilizándose
enana extensa serie de combinaciones para dar un toque original
a muchos tipos de platos; en lo que respecta a las verduras
son de optima calidad, cultivándose con el antiguo método
de "terraza"; en la mesa liguri encontraremos platos a base
de espinaca, berenjena, tomate, alcachofa, espárragos, zucchine
y tomate; en sus colinas no es difícil encontrar gran cantidad
de hongos de excelente calidad, sobre todo "porcini" con el
que se realzan muchos platillos característicos; la cocina
del pescado de mar ligure no es excepcional por la cantidad,
pero la cocina local se ha sabido adaptar y ha concebido platos
de mar únicos por su gusto y presentación.
Genova y el pesto
La cocina genovesa, más toda la ligure en general, es definida
"cucina del ritorno", esto porque muchos platos llevan mucho
tiempo de preparación y espera larga, naciendo de la fantasía
de las mujeres de los marineros que se encuentran en el mar,
y son esperadas -"al ritorno"- a su regreso de viajes larguísimos.
Un plato simbólico de esta ciudad es la "cima alla genovese":
molleja, seso, guisantes, ajo, pistachio, queso rallado y
hiervas son utilizadas para rellenar un pecho de novillo,
para terminar en el medio, en el centro del relleno se pone
un huevo duro, se hierve y se deja reposar sobe un peso durante
un cierto periodo de tiempo, después se sirve en fetas. Imposible
es hablar de Genova sin mencionar el más típico batido -picadillo-
de la región: "il pesto alla genovese", el pesto en Liguria
se encuentra en todas partes, en la casa, en los restaurantes
de clase alta, en las hosterías, los ingredientes base son
la albahaca, el ajo, el queso pecorino sardo y el aceite de
oliva, pero el verdadero secreto son las cantidades, una variación
introducida en Savona propone el uso de piñones. Esencial
es el uso de un mortero de mármol para lograr esta salsa clásica
verdaderamente, el origen de esta salsa deriva de un antiguo
brebaje medieval. En Liguria el pesto acompaña a casi todos
los primeros platos: la lasagna, los ñoquis, el minestrone,
y sobre todo "le trenette", el tradicional spaghetti ligur
descendiente de la "tria" siciliana. Tierra dentro el pesto
es sujeto a las más sorprendentes variaciones, puede figurar
sobre un plato de alubias y sobre la pasta o acompañando cualquier
feta de patatas.
Pata y focaccia
La cocina ligure es considerada la patria de la pasta de grano
duro; en Pontedassio está la sede del Museo del spaghetti,
en la casa original de la familia Agnesi que utilizaba sus
propias naves para importar granos de Rusia. Deliciosas y
muy difundidas son también las pastas frescas: le lasagne,
i corzetti, le piccagge, le trofie, i pansotti relleno con
salsa de nuez o con ricota y hiervas; el zembi, relleno de
pescado. En general los ravioles ligures deben consumirse
preferentemente secos, son característicos por el relleno
sin grasa -magro-: verdura, huevo, queso, hiervas, hongos;
para recordar es el típico "gattafuin", especialidad de Levanto,
es un gran raviol relleno de magro -verdura- frito en aceite
de oliva; particularismo es el "ravioli dolci", hecho con
pasta dulce, conteniendo cáscaras abrillantadas, ricota y
chocolate. Otro plato ligure muy renombrado es "la focaccia",
pan salado sabor izado con salvia y aceite de oliva, a veces
relleno con quesos varios. Famosa es la torta pascualina,
una tarta de masa de hojaldre rellena de acelga, la receta
clásica genovesa prevee la utilización de una veintena de
hojas de masa para el hojaldre, más en Savona son utilizadas
treinta y tres, para recordar los años de Cristo.
Dentro de los dulces el más difundido es sin dudas "il pandolce",
llamado panettone ligure, es más compacto y menos elevado
que el clásico panettone milanes, pero particularmente rico
de pasas de uva, frutas secas y abrillantadas, piñones, pistachio
y marsala. En Navidad y Pascua es difundida la usanza de comer
la focaccia dulce con piñones.
PUGLIA
La pasta, el aceite y el vino, esta es la solidísima base
de la alimentación pugliese, tradicionalmente reconocida como
genuina típicamente mediterránea, pescados y verduras son
pues el sostén con los cuales se preparan los platos puglieses
más típicos, famosos en toda Italia por la generosidad de
sus sabores. El menú pugliese es simple y sustancioso por
estar basado en la combinación de elementos genuinos, como
pasta, pescado y verduras. Para el antipasto muy frecuentemente
son preferidos los embutidos, recordando "il capocollo, la
soppressata y le salsícce"; aquella con semillas de finocchio
-hinojo- hecha en Martina Franca y aquella de Leche llamada
"sanguinaccio", hecha con la sangre y el seso del cerdo. La
pasta, como pasa en toda la región del centro sur italiano,
es la reina de la mesa puliese; son famosísimos "le orecchiette
pugliese", la pasta con forma de pequeña conchilla que recoge
el jugo -salsa- de manera excelente, pero se puede encontrar
también "le pestaluzze, le chiancarelle, i troccoli, le fenescéchie";
varias son las recetas para condimentarlos con salsas a base
de carne o pescado "il ciambotto", que en dialecto significa
"mezcla", obtenido de diversas especialidades de pescados
del mar Adriático. Un plato de pasta riquísimo y de fiesta,
preparado en ocasiones especiales, son los "maccheroni al
forno", después de haber recibido la salsa la pasta se acompaña
con albondiguillas, huevo duro en trocitos, fetas de embutidos,
rodajas de huevo, carne de gamuza y pecorino, todo colocado
en un envoltorio de pasta dulce y cocido en el horno.
En Puglia está difundida también la pizza, la bondad de los
productos que ofrece el suelo pugliese, en particular el grano
para hacer la pasta, logra un plato excepcional, de un gusto
intenso. Muy difundida es la pizza de verdura; la típica de
Salerno es "la púdica", que consiste en dos discos de pasta
sobrepuestos rellenos de cebolla, tomate, aceitunas negras
y anchoas. Los puglieses piensan que ellos inventaron "il
calzone", que para ellos presenta un relleno riquísimo de
aceitunas, cebolla y queso pecorino. El "calzunciddi" es de
dimensiones redondas y puede ser también frito en sartén.
La carne en Puglia e menos importante que el pescado, más
en el recetario ocupa un puesto de relevancia. Citamos un
plato típico de Bari: "le braciole alla barese", se trata
de carne de novillo rellena de jamón y queso, cocida en salsa
de tomate. Muy utilizada es la carne de cordero, puede se
cocida al horno, condimentada con ajo y romero, también puede
ser acompañada de pecorino cortado en cubitos. Muy difundidas
en Puglia son los múltiples tipos de focaccia, con gustos
que varían muchísimo entre las diversas localidades. Como
postre en Puglia es muy utilizada la fruta fresca, la fruta
seca y las almendras. Recordemos también "le carteddate",
dulce de pasta de hojaldre sabor izado con miel y aromatizado
con canela; el "cauciuni", pasta hecha con garbanzo, chocolate,
fruta confitada y vino cocido, y la "cicerchiata" con almendras,
chocolate y canela; una original solución para el postre,
típica pugliense, es el helado al horno: dos fetas de pan
de Europa rellenas de helado y fruta seca pasados rápidamente
por el horno.
UMBRIA
Ingredientes puros y naturales son la base de la cocina, celosa
de su propia tradición, que no recibe influencias de las regiones
vecinas; la carne es el sostén reconocido de la cocina regional
umbra, es cocinada con métodos simples par no alterar su sabor,
la técnica más utilizada es "grillar " o el "spiedo" que permite
saborizarlas con esencias olorosas y resaltarla a través de
hiervas aromáticas.
La patria del embutido, Norcia, ciudad del sudeste de la región,
es reconocida como sede tradicional de los embutidos italianos;
no es raro que la palabra "norcino" sea comparada como sinónimo
de embutidos, en la "norcinerie" local abundan los embutidos,
verdaderamente son el honor de la cocina umbra: salsicce,
coppe, sopprasate, mortadelle, capocollo -lomo de cerdo estacionado-
y prosciutti. Posee también una buena producción de bovinos,
siendo el plato más reconocido "la bisteca fiorentina". Ninguna
ciudad umbra se asienta sobre el mar, por ello los productos
íticos provienen del lago Trasimeno y son de optima calidad,
entre sus platos típicos recordemos "la carpa in porchetta";
honor y orgullo de la cocina umbra es la trufa negra, recolectada
de marzo a noviembre en el valle Nerina y en Spoleto, se trata
de una trufa de excepcional calidad, que en los últimos años
a disminuido su extensión a causa de la gran búsqueda que
ha soportado; para garantizar una nueva difusión se han estado
sembrando artificialmente sus esporas; la trufa negra -tartufo
nero- es parte esencial de muchísimos platillos de carne y
pescado, condimenta los spaghetti y los huevos, y constituye
la base de cocción para asados. Entre los primeros platos
es de recordar "le ciriole", tagliatelle en sofrito de aceite
y ajo o con ragú de carne; los spaghetti con panceta y mejorana
o con anchoas y trufas negras; el maccheroni "detti strascinati",
con salchicha, huevo y grano padano; los "umbrici" que son
spaghetti hechos en casa, servidos con tomate, ajo, aceite
y abundante pecorino; entre los dulces recordamos "le pignoccate",
a base de piñones y azúcar, el tradicionalísimo "serpentone
delle monache cappucine", un strudel a base de almendras que
toma la forma de una serpiente con los ojos de cereza y la
lengua de almendras; el "pampenato", que une el sabor de la
miel a la pimienta y las especies picantes.
CAMPANIA
Hablar de la cocina campana y de la cocina napolitana en particular
es una invitación a celebrar el más festejado plato italiano,
aquel que desde hace mucho tiempo ha hecho conocer al mundo
el gusto y la simplicidad de la cocina de Italia: "la pizza".
Es un invento popular, en la búsqueda constante de un modo
para quitarse el hambre a poco precio. La pizza responde verdaderamente
a estas características: es un plato simple que se prepara
en un tiempo mínimo, rico y nutritivo. Cuando nació era blanca,
compuesta de un disco de pasta con mozzarella encima saborizada
con aceite de oliva y ajo. El único enriquecimiento usado
era probablemente un puñado de frutos de mar. Después de América
llegó el tomate y la pizza se comenzó a hacer como hoy la
conocemos. Poco a poco se hizo un plato de mucho consumo y
comenzó a traspasar los confines regionales. Pues sucedió
tras la coronación, los Borbones no eran golosos y la difundieron
en la corte de Savoia. Cuando la reina Margherita en el 1889
fue de visita a Nápoles un creativo pizzero, Raffaele Esposito,
tuvo la idea de dedicarle la llamada pizza "Margherita": tomate,
mozzarella y albahaca, para festejar con el "tricolor" la
entonces nueva unidad de Italia. La pizza, con sus simples
componentes de base, se presta a un infinito número de variaciones.
Hoy podemos citar que se presenta la pasta con mozzarella
y tomate, siendo este el producto gastronómico más representativo
para darle una connotación local: en Trentino, por ejemplo,
encontramos la pizza al "speck" o al "würstel", en Liguria
al pesto, y así sigue su camino. La versión típica napolitana
lleva anchoas en salmuera. El secreto para la preparación
de una buena pizza? La cocción rápida dejando la pasta crocante
y manteniendo la frescura de los ingredientes. Una rica variación
de la pizza es el "calzone napolitano", donde la pasta cocida
en el horno está rellena de mozzarella, ricota, queso, jamón,
perejil, albahaca y pimienta.
Pasta, tomate y mozzarella
Los ingredientes de base de la pizza son el tesoro del patrimonio
gastronómico campano. La cocina de esta región se presenta
simple y rápida, basada en sus productos genuinos provenientes
de la naturaleza mediterránea y su técnica de preparación
muy rápida y sin mucha elaboración. En mucho Italia ha tenido
la influencia y el gusto de los napolitanos. En la antigüedad
los romanos no pudieron introducir sus platos opulentos en
Nápoles, después, con el tiempo fueron los españoles y los
franceses a mostrar a los napolitanos la refinada gastronomía
mediterránea y continental. Pero el pueblo siempre se apegó
a la cocina tradicional partenopea, rica y accesible. Así,
se inclinaron los extranjeros a la creativa simplicidad de
los napolitanos. Se cuenta por ejemplo que durante la ocupación
española las mujeres del pueblo recolectaban las tripas de
los animales que tiraban en los campamentos españoles, y preparaban
con ellas una sopa riquísima. Sopa apreciada luego por todos
los soldados españoles cuando se acercaban a comer en las
tabernas del puesto. Sostén de la cocina napolitana es la
pasta. La capital campana de este alimento fue por largo tiempo
Torre Annunziata, donde el grano duro importado de América
llevaba a manos de expertos artesanos pasteros. El arte de
secarla y conservarla fue perfeccionado en Gragnano, ciudad
de Nápoles que abrió el camino a la producción industrial
de este producto.
La fantasía napolitana ha creado una increíble variedad de
elaboraciones de la pasta: vermicelli, fusilli, spaghetti,
tortiglioni, rigatoni, ziti, maccheroni y muchos otros. Innumerables
son las salsas con que se acompañan las pastas. El más simple
es probablemente, aunque el más asombroso: un plato de spaghetti
condimentado con tomate y con la perfumada albahaca napolitana
no teme ser comparado con cualquier tipo de guiso de las preparaciones
sofisticadas. Una excepción a la simplicidad partenopea en
la preparación de alimentos la constituye el "ragú del guardiaporta",
o más simplemente "rraú", llamado así con propiedad porque
su cocción está vigilada constantemente y solo el "portinai"
(portero) puede tener tanto tiempo disponible como para poder
hacerlo. El rraú es de todos modos una comida completa. Sobre
un fondo de grasa y grasa de jamón se lleva al fuego la carne
de ternera rellena de queso, perejil, ajo, piñones y uvas.
La cocción es acompañada con tomate y vino tinto. Con la salsa
obtenida se condimenta la pasta mientras que la carne constituirá
el segundo plato de la comida. El tomate es el segundo elemento
base de la cocina campana. Su disponibilidad se acopla con
muchísima variedad de platos, pizza y spaghetti en primos
platos. Se cultivan dos importantes variedades de calidad:
aquel de San Marzano, inimitable para la preparación de conserva
o de salsa, la celebre pummarola, y aquellos de la ensalada
de Torre del Greco. Recordamos los otros tipo de verduras
difundidas en Campania: patata, alcaucil, morrones y coliflor.
Finalmente la mozzarella, que se enriquece con la producción
casera típica de la Campania. Nápoles ha hecho de la mozzarella
su símbolo y no solo a través de la pizza, sino por otra receta
típica, la "mozzarella in carroza", feta de pan embebida en
leche y unida de a dos con la mozzarella, enharinada, pasada
por huevo batido y frita. Más de la mozzarella, en Battipaglia
y Capua es ahora a base de leche de búfala, en Campania se
puede degustar ricota, caciocavalle y scamorze. Renombrado
este último: se trata de un queso similar a la mozzarella,
de gusto muy delicado, que se distingue de ella por su clásica
forma de pera.
Los platos típicos
Tras los altos platos típicos de la cocina popular napolitana
encontramos especialidades en base a carne, verdura y frutos
de mar. Partiendo del antipasto, señalamos el típico "crostino
napoletano", hecho con mozzarella, anchoa y tomate sobre una
feta de pan. Una preparación típica del antipasto es aquella
en "scapece", donde el pescado se fríe primero y después se
macera en aceto para ser servido frío luego en la mesa. En
lo que atañe al primer plato recordamos al "sartú", un timbal
de arroz que contiene verdura, menudos de pollo, carne picada
y mozzarella; la sopa marinada con comino, bolliti, hueso
de jamón y salchicha; la sopa de pescado y frutos de mar,
saborizada con peperoncino y ajo; los vermicelli con vongole
(berberechos). Finalmente, la "lasagne di carnevale", rellena
con salchicha, albondiguillas, ricota y mozzarella, luego
gratinada. En el segundo plato podemos citar "il polpettone",
carne de novillo que lleva como almohada: salchicha, jamón,
uva, piñones y perejil; el "fritto mixto", caliente y chocantísimo,
para lo cual son utilizados veinte especialidades diversas;
el "calamaretti alla napoletana", acompañado de piñones y
aceitunas negras; el "fettine alla pizzaiola", escalopines
en salsa de tomate y mozzarella; el pulpo, tradicionalmente
cocinado cubierto con tomate, ajo, perejil y peperoncino en
un recipiente de cocción sellado con papel aceitado para evitar
que se dispersen los aromas; el "cecenielli", pequeño pescadito
de sabor intenso, frito dentro del pastel; la ensalada a la
napolitana, a base de coliflor mezclado con anchoas, alcaparras
y aceite de oliva, consumida durante la cena de Navidad después
del segundo plato y del postre. Cerramos con una especialidad
de la isla de Ischia: el conejo a la ischiatana, cocido con
tomate, romero y vino blanco local.
El postre
La índole generosa y solar de los napolitanos se comprueba
con los dulces. El más famoso es seguramente la "pastiera
napoletana", del inconfundible sabor de ricota y naranja,
muy difundida en los Estados Unidos, se hizo uno de los platos
simbólicos de la cocina campana. Recordamos también la "sfogliatella",
pasta dulce, rellena de ricota, fruta confitada, canela y
vainilla; y el mítico "babá", dulce con tradicional forma
de hongo, embebido en licor y pintado con gelatina de albaricoque
(damasco). El "babá" es un postre adoptado por los napolitanos
pero, al parecer, inventado por un polaco. La paternidad finalmente
es atribuida al rey Stanislao de Polonia que, durante su exilio
en Francia, se deleitaba comiendo el dulce típico de la Lorena,
el "kugelhupf", después de haberlo mojado en ron. El rey,
gran apasionado de los cuentos de las mil y una noches, rebautizó
al nuevo postre con ese nombre en honor de Alí Babá.
En Campagna se produce un optimo "limoncello", licor a base
de limón., bebido particularmente en la zona de Sorrento.
LOMBARDÍA
Aunque en Lombardía la tradición gastronómica ha sido fuertemente
influenciada por las características naturales del territorio
y de los acontecimientos históricos; por largísimo tiempo
las ciudades lombardas fueron tomadas por invasores cayendo
de tanto en tanto bajo el dominio de las potencias, confinándolas,
por ello fueron desarrollando con el tiempo usanzas muy diferentes
una de otras; por eso hoy se dice allí que es casi imposible
hablar de una única cocina regional lombarda, porque cada
provincia ha madurado una propia y particular variedad de
usanzas.
La cocina delle province
Mantova y Cremona, por ejemplo, han heredado una serie de
recetas que provienen por la proximidad del Veneto y de la
Emilia Romana. Es meritorio recordar el fantasioso "ravioli
montovani" relleno de amaretti y calabaza. De Cremona es notable
sobretodo la mostarda -mostaza-, la celebre salsa, hecha con
pedazos de fruta abrillantada, mostaza y especies, para servir
con carnes hervidas y asadas. Bergamo y Brescia han estado
evidentemente influenciadas por la usanza gastronómica de
la Republica de Venecia, de la cual formaron parte durante
largo tiempo. Bergamo es la patria de la "polenta taragna"
hecha de una mezcla de maíz en grano y trigo sarraceno, mezclado
lentamente con un palo, el "tarello appunto" -apuntador-,
del cual ha recibido su nombre. Brescia arrimada gastronómicamente
al vecino lago de Garda, sobre su mesa de la "Lionessa d´Italia"
se puede degustar las especialidades de agua dulce, en particular
el pescado frito acompañado de la polenta. La ciudad de Varese
y Como portan en su mesa las señas evidentes de la vecindad
con el lago de cómo y con ello Maggiore en donde el pescado
constituye también el relleno para los ravioles. En Pavia
abunda en el menú el arroz y la rana mientras en la zona de
Sondrio y de la Vatellina, del norte de la región al pie de
los Alpes, se siente la influencia gastronómica de la vecina
Svizzera. En Sondrio es meritorio el gusto por las salchichas,
los embutidos -de la cual se desprende la típica bondiola
y la mortadela de hígado-. De la Valtellina recordamos en
cambio el "pinzoccheri", tagliatelle de harina con trigo sarraceno,
cocido con patata, berza, puerro y otras verduras y horneado
con queso bitto y scemut; el "chisccioo", pasta salada rellena
de queso y los característicos buñuelos "sciatt" -desaliñados-.
Milano: risotto, chuleta y cassoeula
Milán tiene una historia gastronómica propia; la cabeza de
partido lombarda es famosa en todo el mundo sobretodo por
dos platos: "il risotto alla milanese" y "le costolette" -chuleta-;
meríta recordar la leyenda que circula sobre el nacimiento
del famoso risotto al azafrán, se cuenta que hacia finales
del ´500, de un joven aprendiz de vidriero que fue llamado
a la capital para trabajar en la restauración del vitral del
Duomo; el joven tenía una manía insólita, aquella de meter
un manojo de azafrán en el empaste de todos los colores que
devenían usarse para pintar el vidrio. "Terminarás por meter
azafrán también en el plato en que comes", le decían los colegas.
Al terminar la obra para festejar, justo detrás del Duomo,
la boda de la hija del maestro vidriero y el joven aprendiz,
probablemente ya enervado por las bondades libaciones del
vino, decide hacer verdad la profecía de sus amigos y esparce
azafrán sobre el arroz servido en la mesa. Nace de este modo,
según la tradición, el risotto alla millanese que se difunde
rápidamente en toda la ciudad y en el resto de la lombardía.
La bondad de este plato depende sobretodo de su correcta preparación
y en particular de la perfecta unión del arroz con el sofrito
inicial de ajo y cebolla. Es de destacar que el risotto es
un plato difundidísimo en toda la lombardía y es preparado
en las provincias de miles de modos diversos.
La "cassoeula" se presenta como el plato popular, típicamente
invernal, nutriente y económico: varios cortes de cerdo, es
cocido con berza, zanahoria, apio y cebolla. Curiosa es la
leyenda que narra el origen de este plato, porque en efecto
que surge en la época de la dominación española en Milán,
cuando un oficial español se enamoró de una bella pobladora
milanesa y le enseñó la combinación de la cocción de carne
de cerdo y berza. La mujer fue después a trabajar como cocinera
con una de las más nobles familias citadinas y un día, para
salvar su puesto, arriesgó la preparación de ésta nueve receta.
La cassoeula gusta rápidamente y se hizo rápidamente uno de
los platos más difundidos de la capital lombarda. Otro plato
milanés que merece ser citado es el hecho de arroz a la milanesa;
el "vitello tonnato" -vitel tonet- y la busecca, una sopa
de mondongo hecha principalmente con menudillos.
Un queso muy famoso es el "mascarpone", cremoso, derivado
de la crema de leche, rey sin contrastes de los quesos lombardos
es sin duda el gorgonzola, que toma el propio nombre de la
homónima ciudad poco distante de Milán. En la tradición gastronómica
lombarda encontramos dos de los dulces tradicionales más difundidos
en las fiestas religiosas: "il panettone natalicio" -pan dulce
de navidad-, verdadero símbolo de Milán, y la "colomba pasquale"
-paloma de pascua-; debemos recordar también la "torta Sbrisolma"
típica especialidad mantovana.
SARDEGNA
Orgullosa de su propio aislamiento, la Sardegna es probablemente
la región menos "italiana" que compone el país. La civilización
sarda tiene sus raíces prehistóricas que se hunden en el tronco
euroafricano; durante siglos la isla a pasado bajo el control
romano, bizantino, pisano, genoves, árabe, español y finalmente
italiano, y todas éstas poblaciones han dejado un signo evidente
en la cultura local; a los españoles, por ejemplo, se debe
la introducción en al isla del olivo, producto de la península
ibérica, aquel que hoy es llamado "olla armanu", nombre en
dialecto que deriva probablemente del español "hermano", también
la "cordula cun pisciuri", del español cordero, y del sardo
"pisciuri" -guisante-; de los árabes los isleños han heredado
las especies y la versión sarda del cus-cus, que allí ha tomado
el nombre de "cascá" y que se distingue de la versión original
por una salsa de verdura y carne triturada. Todas estas influencias
provenientes de los dominadores que se sucedieron en el tiempo
no han impedido a los sardos de conservar celosamente, aunque
en la gastronomía, sus propias tradiciones arcaicas.
El reino del pan
La alimentación de los isleños se basa sobre los más simples
elementos: pan, leche, queso y carne de oveja. Es propiamente
el pan el elemento más característico de la cocina sarda.
El producto alimentario símbolo de Sardegna es el "pane carasau",
llamado también "fresa o pistoccu", pero mejor conocido como
"carta da música", dada la similitud con el pergamino sobre
el cual antiguamente eras escrita la música sacra. Se trata
del antepasado de los actuales "crackers", en efecto un pan
muy sutil, hecho de fermento ácimo o harina de cebada, hecho
para ser conservado por largo tiempo. Tradicionalmente es
en efecto el alimento de los pastores. No todos los panes
de la isla tienen esta característica de ligereza y durabilidad;
el "moddizzosu" o pan "tonnu" es en efecto un pan de dimensiones
gigantescas pudiendo llegar a pesar 16 Kg. El pan constituye
la base de la sopa habitualmente consumida por los pastores.
Hablemos del pan "frattau", pan mojado acompañado de tomate
y huevo -una suerte de sopa pavese- y de las sopas; "pane
ammollato" saborizado con queso. Una pasta similar a la de
la pizza es utilizada para hacer las "impanadas", que es la
pasta rellena de carne, embutidos, guisantes alcachofa -alcaucil-
y aceitunas. Benéficos y modernos sistemas de irrigación han
permitido a la isla las ventajas del cultivo de hortalizas,
las usadas: alcaucil, cebolla, patata, berenjena, habas y
tomate. Las verduras son utilizadas para condimentar el primer
plato de pasta, para el minestrone y para acompañar platos
de carne. En cuanto al queso el más famoso -aunque también
en el continente italiano- es el "pecorino cacio fiore", de
la pasta compacta y del gusto primero dulce y después picante,
optimo ya se como acompañamiento o como condimento, se ha
convertido en uno de los más apreciados símbolos gastronómicos
de Sardegna; de alta calidad es también el queso de cabra,
la ricota y el caciocavallo.
La cocina de las carnes es fuertemente influenciada por el
modo de preparación habitual de los pastores, el procedimiento
más difundido es al spiedo o aquél a "carraxius", obviamente
enterrado, se trata de una cocción que se realiza excavando
un boquete en la tierra y rellenándola de brazas encendidas
y leños olorosos, la bestia será cocida sobre una sucesiva
capa de mirto, permaneciendo agradablemente impregnada de
los perfumes de ese típico arbusto local. Son utilizados también
el cabrito, el cerdo, novillo y conejo. Sobre sus costas se
pueden apreciar muy buenos platos con pescados y frutos de
mar, una especialidad particular es "il gatuccio" -gatuzo-
un pez de la familia de los tiburones.
Para la preparación de dulces es muy utilizada la pasta de
almendras, el mosto cocido, la fruta, la miel y el queso;
uno de los dulces más típicos de la tradición sarda son las
"sebadas", gran raviol relleno de queso frito en aceite y
recubierto de miel. El más típico dulce de Nuoro es "l´aranzada",
turrón a basa de cáscara de naranja, almendras tostadas y
miel.
VALLE D´AOSTA
Tierra de valles, pastizales y bosques dominada por picos
permanentemente nevados. Este es el paisaje del Valle d´Aosta,
una de las regiones más particulares y fascinantes de la península,
definida por un antiguo proverbio como "un paradiso per gli
uomini, un purgatorio per le donne ed un inferno per i nuli".
Dominada en la antigüedad por el pueblo de los Salassi, fue
sucesivamente colonizada por los romanos que construyeron
calles, puentes y acueductos y fundaron la ciudad de Aosta.
Hoy Valle presenta a sus numerosos turistas dos rostros: aquel
de la naturaleza incontaminada y aquel de la urbanización
progresiva de algunas zonas, en la tentativa, siempre más
difícil de sostener más finalmente y ahora resuelto, de conseguir
felizmente el progreso salvaguardando el ambiente.
La característica de la tradición gastronómica valligiana
son determinados por los aspectos morfológicos de esa tierra.
La economía tradicional se basa sobre la agricultura de subsistencia
y sobre la producción de los lácteos, que dentro de la cocina
valligiana cubre un rubro importantísimo. La formula de preparación
del fontina es noblemente antigua, la primera documentación
oficial asciende a 1480, cuando su forma es retratada en un
fresco del castillo de Issogne con otros productos típicos
de Valle; el nombre se difunde a partir de 1717, cuando surge
la palabra "fontina", que es escrita en un registro del obispo
de la comuna de Quart, o del verbo fondere -fundir- que bien
se adaptaba con la regla de preparación de éste exquisito
producto; lo encontramos en todos los principales platos de
la tradición valligiana: "la fonduta", "la sopa", "los ñoquis"
y "la costeleta a la valdostana". Otro producto base de la
cocina della valle es la polenta, el pan oscuro de harina
de fermento y centeno. La castaña, con la que antiguamente
se hacía el pan; el tocino de Arnad, servido aromatizado con
romero sobre pan negro o polenta tostada; la carne salada
y seca con el "camoscio" -la "mocetta"- y del "stambecco";
difundidos también los productos secos de cerdo como "saucisses
, salsicettte di porco e manzo, y el boudin" una especie de
budín negro compuesto de sangre de cerdo, patata, tocino y
especies.
Nombrar los platos de la cocina valdostana significa emprender
un viaje a través de la historia de ella que está definida
absolutamente como la cocina pobre de montaña. Un primer plato
típico es el "risotto alla valdostana", donde el tontina se
esposa a la perfección con la consistencia del arroz, y los
ñoquis a la bava, con fontina ahora como protagonista, ésta
vez cortada en finas fetas sobre los ñoquis. La fontina encuentra
su apoteosis en la fondutta, obligatorio de degustar por quienes
se encuentran transcurriendo un periodo de vacaciones o simplemente
transitando por Valle d´Aosta.
La polenta constituye a diario un plato insustituible de la
dieta de los valligiani, lo curioso es pensar que solamente
después de la mitad del mil setecientos se comenzó a cultivar
el maíz en la zona, en los decenios sucesivos la polenta "di
granturco", condimentada con manteca, fontina, carne y guisantes,
se impone como el nutriente más importante, sobre todo para
los pastores que se quedaban en el valle todo el invierno.
En el Gressoney sobrevive todavía hoy el uso de la llamada
"polenta grassa" obviamente enriquecida con manteca y queso.
Como plato principal, el más difundido, es la "carbonade",
simple y excepcional pero de notable personalidad: se trata
del típico ragú -salsa de carne y tomate- de carne salada
suavizada en el transcurso de la cocción con una notable dosis
de cebolla triturada y de abundante vino tinto. El nombre
de ese plato recuerda al "carbone" -carbón-, deriva del guisado
que se presenta efectivamente de color casi negro. Imposible
prescindir de la "costolette alla valdostana", feta de carré
de ternera embutida con fontina y trufa blanca, y cocida en
abundante manteca. Tampoco despreciable es el conejo a la
valligiana y la "costeletta di vitello alla valdostana" -costilla
de ternera-, pasada por huevo y pan rallado, frita en manteca
y luego cubierta con una generosa capa de fontina.
Son de gran efecto y sustancia los dulces y postres de la
tradición valdostana. Recordamos "il blanc manger" -manjar
blanco-, deliciosa montaña de castañas hervidas en azúcar,
cacao, leche y ron, luego recubiertas de crema batida; también
dulces a base de miel y pan rallado, arándanos y queso fresco;
son innumerables los tipos de empanadas dulces.
Para acompañar la digestión en el valle de la Valle d´Aosta
es difundido "il genepí", característico licor producto de
una plantita denominada Artemisia spicata; la hierva se hace
desecar con alto perfume, inficionada en el alcohol se deja
macerar por lo menos un año y medio, se obtiene un licor optimo
no solo como digestivo sino también como ayudante de utilidad
después de las excursiones en la nieve.
EMILIA - ROMAGNA
La Emilia - Romagna es la tierra de la cocina rica y fantasiosa.
El carácter jovial y generoso de la gente se manifiesta sobre
todo en la mesa: platos de colores decididos y de gusto intenso,
digno de un pueblo de verdad y verdadero buen gusto. Proverbial
es la hospitalidad del emiliano romagnoli, para el cual es
un sagrado deber hacer sentir la hospitalidad como una verdadera
comodidad. Geográficamente la región se divide de manera simple,
al occidente la Emilia, con sus amplias llanuras y sus huertos,
al este la Romagna, que se lanza a lo largo del mar Adriático.
Bajo el aspecto gastronómico en cambio la Emilia - Romagna
es un mosaico de sorpresas que no permite ningún tipo de esquematización.
Cada ciudad tiene su propia especialidad y muy frecuentemente
se trata de auténticos tesoros de la cocina nacional italiana,
digamos por ejemplo del queso parmesano regianito -armigiano
reggiano- , renombrado en todo el mundo. Un elemento unificante
de la cocina regional es la pasta, hecha rigurosamente a mano,
que comparte sobre todas las mesas emiliano rogmanole en las
formas más fantasiosas y con los rellenos más diversos. Bologna
es celebre por el "tortellini" con el típico relleno que resalta
el gusto de la mortadela, servido con ragú de carne o con
el potente caldo de pollo. El torbellino es probablemente
la pasta rellena más popular de Italia y según la tradición
representa la imitación del obelisco de Venus. Otro primer
plato tradicional de la ciudad es el tagliatelle -tallarines-
al ragú de carne y la pasta embutida y horneada, conocida
en toda Italia con el nombre de "lasagna" -lasaña-. Ferrara
y toda la Romagna son especialistas en los "cappeletti". En
Ferrara el tortellini es rellenado con queso y calabaza, tomando
el nombre de "cappellaci", mientras que el relleno de la lasaña
es muy frecuente sustituirlo con pescado y gambas -camarones-
provenientes del Adriático. Los "tortelloni" de Piacenza en
cambio son rellenados con ricota y hiervas. En Modena encontramos
los ravioles a base de carne asada; Parma es la ciudad de
los "anolini" servidos en salsa de jamón y recubiertos de
parmesano, y la lasaña con higadillos de pollo. En segundos
platos podemos encontrar una infinita variedad de especialidades,
abundando los platos a base de "salvaggina" -animales salvajes-
como: "il cinghiale, il fagiano y la lepre"; entre las verduras
son particularmente utilizadas la zanahoria, el coliflor y
la cebolla. El Parmesano y el prosciutto son dos de sus grandes
especialidades, tesoros celosamente guardados en lo que respecta
a su elaboración por los habitantes de la Emilia - Romagna.
La cocina marítima ofrece sabores disididos y comprometidos
que van del clásico "brodetto" -caldo de pescado-, con calamares,
pescado frito, pescado al spiedo, cocido sobre carbón de leña
o del sarmiento de vid que le hace adquirir un aroma muy particular.
Los dulces regionales típicos son ricos en ingredientes y
de formas fantasiosas, recordamos primeramente la "zuppa all´emiliana",
similar a la sopa inglesa, con chocolate, café, mermelada
de ciruelas, ron y alquermes; después los "tortellaci" que
se comen en Carnevale, con el relleno de chocolate, mermelada
de guindas, nueces y castañas. Diversos son los dulces que
se refieren a la famosa pasta emiliana, mencionaremos la "torta
di tagliatelle" y los "raviole di San Giuseppe"; sin olvidar
finalmente la "spongata di Parma", dulce de origen medieval
a base de piñones, nueces, especies y hiervas.
MARCHE
En Marche se conjugan las influencias de la tradición gastronómica
provenientes del norte y del sur de Italia. El gusto de la
cocina romagnole y umbre, laziali y abruzzesi reverberan de
manera clara en el recetario marchigiano. Dos son los aspectos
de la cocina local, correspondiente a la característica geográfica
de la región, aquel de la tierra a dentro y aquel otro marítimo.
El aspecto campestre de la cocina marchigiana es dominado
por la trufa -presente en esta región con una cualidad muy
apreciada-, de los hongos y del uso del olivo. Los platos
fuertes son a base de carne, entre los cuales se encuentra
la sabrosísima "porcheta". Sobre la costa en cambio se puede
degustar una gran cantidad de productos íticos.
Un producto característico de la campiña marchigiana es la
trufa, blanca o negra, utilizadas para dar sabor a muchísimos
platos. Entre los platos con carne, uno que simboliza a Pesaro,
es los "tournedos alla Rossini", filet recubierto con jamón,
hongos, perejil, limón y pimienta molida; son muy utilizadas
también las carnes ovinas, riquísimo "l´agnello alla brace"
-cordero a la braza-, la "capra alla griglia" -cabra grillada-
y el "coniglio imbottito con prosciutto" -conejo embutido
con jamón, ajo y perejil-.
Los dulces de Marche son mayormente a base de fruta seca y
almendras, el más típico es probablemente el "frustingolo",
hecho con pasas de uva, higo seco, nueces, almendras y chocolate
amargo; después el "caciuni", singular "calzoni" relleno de
pecorino, limón y azúcar.
SICILIA
En la cocina siciliana encontramos platos de origen griego,
árabe, españoles y de otras civilizaciones mediterráneas.
Todos los pueblos que se fueron sucediendo en la dominación
de ésta isla han dejado su propia huella en la gastronomía
local, es por eso que hoy la cocina siciliana es considerada
una de las más famosas y prestigiosas de Italia. De derivación
árabe son los dos dulces más famosos de la isla: la "cassata
siciliana" y el "sorbetto", nacido de la unión de la nieve
que recubre el Etna con los perfumadísimos cítricos sicilianos.
Tierra típicamente mediterránea, bañada por tres mares, la
Sicilia, posee dos tipos de cultivos de importancia histórica:
el olivo y el trigo. La comida preferida o al menos más consumida
por los sicilianos es la pasta, se dicen los inventores del
"maccheroni", uno de los tipos de pasta italiana más conocido
en el exterior. Entre los platos más típicos recordamos el
"maccheroni con le seppie" -calamar-, de característico color
negro y estofados con tomate.
En Catania se puede degustar la característica "pasta alla
Norma", con berenjena y tomate, así llamada en honor del compositor
catanese Bellini, autor de la homónima ópera lírica.
Sobre la costa el pescado es servido fresco, aromatizado con
hierbas, anchoas y ajo o con oliva y alcaparras. Especialmente
meessinese es "l´impanata", que consiste en un envoltorio
de pasta dulce que viene relleno de pez espada y cocido en
el horno. Sobre toda la costa es muy difundida la pesca de
la sardina, condimentada con pasas de uva, piñones y anchoas.
El consumo de carne no es muy elevado en Sicilia.
Riquísimo es el capítulo dedicado a los dulces y a los postres,
recordamos la celebre cassata, típico dulce de pascuas, que
consiste en pan de España recubierto de un empaste de chocolate,
fruta abrillantada -confitada-, azúcar y licor Marraschino,
todo guarnecido con una composición de frutas; el "cannoli
ripieni di ricota", ricota, naranja o cítricos confitados
y azúcar; el turrón al sésamo o a la almendra.
En Sicilia existe una gran producción de helados y sobretodo
de granité, al café, o al limón, consumidos habitualmente
a la mañana como desayuno, encima de la brioché -pan rico
en manteca y huevos-.
VENETO
Más allá que por el arte y por la cultura Venecia es la ciudad
símbolo de Veneto, aunque también por la gastronomía. La cocina
veneciana tiene un origen rustico que el comercio con el medio
y el extremo Oriente, en el tiempo del esplendor republicano,
no se han atrevido a abigarrarla o a disminuir su recetario
propio. La gastronomía veneta no es solo veneciana, las especialidades
abundan en la provincia, Treviso, Padova, Vicenza y Verona
pueden ofrecernos recetas diversamente famosas en toda Italia
por su bondad y originalidad.
Comer veneciano significa ante todo degustar el pescado del
alto Adriático. Se trata de un pescado de gran calidad y de
tipología casi infinita, que gracias a la fantasía de las
recetas, se presta a las variaciones gastronómicas más atrevidas.
Entre los primeros platos debemos mencionar el delicado risotto,
preparado con pescado, crustáceos y verdura; recordamos el
"risotto al nero di seppia", aquel con gambas, con anguila,
gobio y cappe -berberechos y almejas-. Apreciadísimos también
es el "pasticcio di pesce", compuesto de lasaña con pescado
y crustáceos. La salsa típica para acompañar al pescado es
hecha con perejil y ajo triturado en aceite de oliva y perfumada
con pimienta molida. La fritura veneciana, conducida con expertas
técnicas, es famosa a nivel internacional; el "fritto misto"
clásico es hecho con gambas, calamares y pequeños lenguados;
un plato típico de la gastronomía veneciana es le "baccalá
mantecato", donde el bacalao, que en realidad es pez palo,
se cocina primero en agua hirviendo, desollado, despinado
y luego cortado en pequeñas piezas a las que se adjunta aceite
de oliva, todo mezclado con una cuchara de madera se lo batirá
poco a poco hasta finalmente obtener una mousse de gusto sorprendente
que podrá ser servida sobre fetas de polenta blanda y caliente.
El "fegato alla veneziana" probablemente pone la nota de la
especialidad de la Serinissima que hoy es posible degustar
en casi todas las partes del mundo, consiste en hacer hígado
cortado en fetas y cocido en un sofrito de aceite, cebolla,
manteca y perejil; un plato que es casi obligatorio agasajar
durante una visita a Venecia. Otro plato famoso es el "risi
e bisi", el arroz con los guisantes, que habría el comedor
del dux de Venecia en el día de la fiesta de San Marco.
La cocina veneta en general se basa en el arroz y en la polenta
de maíz. El arroz cultivado en la provincia de Verona, es
preparado en decenas de modos diversos. Se dice que en Veneto
existen cuarenta platos a base de arroz, que bien combinado
con los ingredientes más dispares: carne, pescado y sobre
todo verduras como: zucchine, espárragos, guisantes, y coliflor,
productos de la campiña muy generosa. La polenta es considerada
por los venecianos como un verdadero pan; antes de que llegara
el maíz era preparado con trigo sarraceno unido a mijo y habas.
Entre las pastas recordamos el "bigoli", tallarín oscuro y
grueso, hecho en casa, que suelen ser condimentados con salsa
de pato, es citable también el "bigoli con i rovinazzi", salsa
a base de crestas de gallo. Para los platos principales son
muy utilizadas las aves y piezas de caza.
En los dulces, Torreggia sobre todo se destaca por el "pandoro",
el típico dulce navideño de Verona que ha roto la hegemonía
del "panettone milanese", embebido en azúcar vainillado puede
ser servido con el acompañamiento de crema o zabaione. Por
último recordamos el turrón de almendras y el de bizcochos
secos, "zaleti" y "baicoli".
Tomado de: Italia: "Cucina
italiana / la guida ai ristoranti italiani / Cucine tipiche.
Traducido por Norberto E. Petryk / Chef Alimentación sana.
e-mail: chef@alimentacion-sana.com.ar
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